Nació en la ciudad de México el 27 de septiembre de 1863. Fue bautizado el 29 de septiembre del mismo año en la Parroquia de la Santa Veracruz de la misma ciudad.

A los 18 años de edad ingresó en la Orden del Carmen y el 20 de julio de 1883 tomó el hábito de Carmelita y profesó en el Desierto de Palmas Provincia de Castellón en 1884.  Posteriormente pasó a cursar Filosofía en Valencia y Teología en Segovia, recibió la sagrada Orden del Presbiterado el 06 de abril de 1889 en Valladolid, su primera misa la celebró el día 8 del mismo mes y año ante el altar que guarda los restos de N.P.S. Juan de la Cruz en Segovia.

En 1893 durante la guerra de independencia Cubana ejerció en la Habana su ministerio sacerdotal de manera admirable y fructífera labor que le fue reconocida y mereció ser condecorado por el gobierno de aquél país.
Nació el 06 de noviembre de 1879 en la ciudad de México D.F. Recibió el sacramento de la confirmación el día 15 de julio de 1880 en la Parroquia de Nuestra Sra. De la Asunción (Sagrario Metropolitano) de la misma ciudad.

El 13 de junio de 1897 tomó hábito en la congregación de “Hijas de María Inmaculada de Guadalupe”, el 12 de diciembre de 1898 hizo su profesión temporal en la misma. Más tarde desempeñó su apostolado como profesora en Literatura y Asistente espiritual de las niñas del colegio.

El 12 de enero de 1905 hace su Profesión Perpetua, y el 12 de junio de 1908 recibe la dispensa de sus votos religiosos. El 18 de marzo recibe el hábito en la congregación de “Hermanas Josefinas de México”, y el 17 de marzo del año siguiente hace su profesión religiosa.
Los fundadores de las Misioneras Carmelitas de Puebla
R.P. Fray Bernardo de Santa María OCD
Fundó ahí en 1894 una cofradía de Orden Tercera de Carmelitas Descalzos y en 1895 erigió una capilla al milagroso Niño de Praga en la Iglesia de San Felipe de la Habana.

En el año de 1900 regresó a España para desempeñar la tarea de Maestro de Novicios en la ciudad de Córdoba. Desde ahí dirigió la vida espiritual de varias comunidades religiosas.

En el año de 1910 regresó definitivamente a México, su patria amada acompañando al pueblo en la etapa de la revolución. En 1926 con la expulsión del clero extranjero queda como Decano de religiosos carmelitas mexicanos, su gran amor a Dios, a la orden y a su patria lo impulsó a promover ante los superiores mayores de Roma y a trabajar arduamente en la tarea de restauración de la antigua provincia de San Alberto, México.

Grandes fueron sus penas y sacrificios, pero guiado de su celo y constancia, felizmente pudo ver realizado su anhelo y alejar el peligro de ver extintos a los Carmelitas en nuestro país. En febrero de 1932  fue nombrado primer Delegado General en la República, una vez asumido su cargo, no dudó en fundar colegios preparatorios (aspirantados) de Carmelitas y el Noviciado, bases indispensables para el crecimiento de la Renacida semiprovincia. No escatimó recursos para la formación de los jóvenes religiosos enviándolos a estudiar Filosofía, Teología a E.U.A.  Monte Carmelo, España y Roma, a pesar de la gran pobreza que pasaba la pequeña comunidad carmelitana.

Inspirado por Dios y el deseo de remediar en lo posible la situación aflictiva de la Iglesia perseguida en nuestro país, fundó en 1933 en la ciudad de Aguascalientes la comunidad de Carmelitas Descalzas de Santa Teresita a fin de que consagradas únicamente a Dios lo desagraviaran consolaran y alcanzaran su misericordia para las miserias y pecados de todos.

El 8 de abril de 1938 a la edad de 75 años el señor le concedió celebrar sus bodas de oro sacerdotales consagrados con gran amor y fervor al bien de los hermanos.

En ese mismo año pero en la ciudad de Oaxaca funda una nueva comunidad de Carmelitas Descalzas de Santa Teresita  y el 15 de octubre de 1940 en la misma ciudad junto con la R.M. Teresa del Divino Corazón (Beatriz Violante Echenique) funda la congregación de Hermanas Misioneras de Santa Teresita (Misioneras Carmelitas de Santa.  Teresita del Niño Jesús), con el fin de “Alabar, Desagraviar y dar Gloria a Dios con sus vidas mediante la oración, el Sacrificio y la acción Evangelizadora especialmente entre los más pobres”.

Habiendo  servido a Dios como Siervo Fiel y Prudente, dejando como herencia para la Iglesia a sus hijas en manos del Señor Arzobispo de Puebla Don. Pedro Vera y Zuria. Gustó el sueño de los justos el día 20 de Julio de 1942, fecha acordada con la Madre y Reina del Carmelo en la ciudad de Querétaro, para recibir la recompensa a sus trabajos, esfuerzos y sufrimientos, heredando a sus hijos  e hijas un rico patrimonio para glorificar a Dios perpetuamente.

El día 31 de diciembre de 1995, sus restos fueron trasladados de Querétaro a la ciudad de Puebla, a la casa Central de sus amadas hijas “Misioneras Carmelitas de Santa Teresa del niño Jesús” en la calle Washington #14  Colonia América norte, quienes agradecen a Dios la dicha de tenerlo en su capilla centro de comunión con Dios y con los hermanos.

RM Teresa del Divino Corazón
Después de una larga y dolorosa búsqueda en agosto de 1936 se retira definitivamente de la congregación de Hermanas Josefinas. El 14 de agosto de 1940 se encuentra con el R. P. Fray Bernardo de Santa María O.C.D., ambos comparten sus anhelos, esfuerzos y esperanzas de glorificar a Dios; y es así es como nace la Congregación de “Misioneras Carmelitas de Santa Teresa del Niño Jesús”.

La M. Teresa inicia un nuevo caminar bajo la sabia y experimentada dirección del P. Bernardo de Santa María. Así con toda su dedicación y empeño, se van formando las primeras Misioneras de la Obra.

La M. Teresa concluye los trámites hechos previamente por  él para el traslado de la naciente Obra a la Ciudad de Cholula, Puebla el 10 de septiembre del mismo año, ahí celebra sus bodas de oro de consagración religiosa. Más  tarde para favorecer la mejor preparación de los miembros de la congregación, la traslada a la ciudad de Puebla en la casa de “El Calvario” donde concluyó su peregrinar sobre la tierra.

Habiendo realizado la Misión que el Señor le había encomendado, la R.M. Teresa fue llamada al Reino del Padre a recibir la recompensa a sus afanes y sacrificios el 07 de marzo de 1950, quedando sus pequeñas hijas con el único y mejor    amparo,  el de Dios y el de la Madre y Reina del Carmelo.

El 30 de diciembre de 1995 fueron trasladados sus restos del Templo del Carmen de la  ciudad de Puebla a la Capilla de la casa central de la congregación en la Calle Washington #14 col. América Norte, desde donde vela por sus hijas y las acompaña en su peregrinar en el camino del servicio hacia la eternidad.